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    La chispa y el fuego. Bodei.

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    Brunn.
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    La chispa y el fuego. Bodei.

    Mensaje  Brunn. el Vie Dic 17, 2010 10:42 am

    La chispa y el fuego Remo Bodei



    Descongelar los pensamientos.

    Cuentan los antiguos acerca de una ciudad imaginaria donde las palabras se congelan por causa del frío y luego, con el calor, se descongelan, de modo que los habitantes escuchan durante el verano lo que se ha dicho en invierno. La fábula se refiere a la filosofía, forma de saber de efecto retardado, que requiere tiempo para ser asimilada: lo que de ella se aprende cuando se es joven permanece congelado en nosotros y se comprende solo al crecer, en contacto con los problemas que cada tanto se nos presentan.

    Venimos de un mundo con un cuerpo recibido por herencia biológica en un determinado período y lugar, en una cierta familia y en una cierta sociedad. Luego somos plasmados por el lenguaje, por la cultura, por las instituciones.

    Desde niños absorbemos la mayor parte de las nociones y reglas que nos han impuesto los adultos. Pero raramente nos han enseñado a reflexionar acerca de qué es la justicia, la verdad o la belleza.

    Ayudado por la escuela, los amigos, la televisión, etc. ampliamos nuestros horizontes mentales y morales pero también acumulamos conocimientos fragmentarios, casuales y mal digeridos. Nuestra ignorancia nos lleva a la resignación o a la indiferencia.



    * La filosofía-el amor por el saber- tiene en común con la infancia la continua necesidad de comprender, ayudando a conservar la voluntad de entender, de prolongar la fase de la maravilla, de la curiosidad y de la investigación.
    * Nunca se es demasiado joven ni viejo para la salvación del alma, no obstante la adolescencia es la fase en que las cuestiones filosóficas adquieren mayor intensidad y son replanteadas con mayor frecuencia. A diferencia de la infancia o de la adolescencia la filosofía es: ejercicio critico, capacidad afinada para sospesar de manera metódica y paciente las argumentaciones y las pruebas relativas a determinados problemas en vista de posibles solucione, es propensión a examinar autónomamente ideas.
    * La filosofía enseña a no conformarse con banalidades o frases hechas. Su tarea consiste en acompañar todo esfuerzo de comprensión y de orientación en el mundo, promoviéndolo, iluminándolo, rectificándolo.



    El sendero del conocimiento



    La filosofía requiere una búsqueda personal. La educación prepara el terreno, luego cada uno por si mismo debe marchar por su camino, reaccionar ante los problemas y enfrentarlos.

    No se puede aprender a pensar o estudiar la filosofía sin remitirse a cuanto piensan los demás o a las soluciones elaboradas por los grandes filósofos del pasado y consignadas en ese cuerpo de textos que conforman la historia de la filosofía.

    El discípulo entenderá lo que dice el maestro solo cuando se enfrente a problemas similares a los que antes había recibido sin entenderlos en su plenitud. Entre las ideas recibidas, escogerá solo aquellas que se ajusten a su modote sentir y de pensar o, aprenderá de memoria nociones vacías.

    No todo el mundo se halla en condiciones de convertirse en filósofo, pese a que todos nos hacemos preguntas filosóficas.

    Se requieren predisposiciones y se exige sobretodo disciplina, atención a las varias dimensiones de la experiencia humana, trabajo de interpretación de textos, estudio orientado al conocimiento de los instrumentos del oficio, voluntad de superar los obstáculos y de captar el sentido de los problemas.

    La razón es el precioso e indispensable presupuesto. De modo análogo la filosofía esta abierta a todos los seres pensantes, con la condición de que en distinta medida, se esfuercen para hacer brillar la luz de la razón.

    Significa una lección de libertad, nos muestra como salir del encierro del propio yo, y enfrentarnos fructíferamente con los demás. Enseña a pensar por uno mismo, para mantenerse abierto a las críticas de los demás y para ser capaz de metabolizarlas adecuadamente.

    La filosofía nunca puede renunciar a la democracia a su función de conservar y aumentar sus propias dotes de critica y de cuestionamiento contra cualquier poder constituido, incluyendo el de la mayoría.



    Filosofía y sentido común

    La filosofía no debe cortar los lazos con el sentido común, pero también el “no-filosofo” es hijo de las filosofías del pasado que se han sedimentado en sus ideas, sentimientos y lineamientos de conducta.

    Existe, una filosofía implícita, presente en todos los hombres, que es transmitida por el lenguaje, por las religiones y por el folklore: la filosofía se halla abierta a todos, pero carece de conciencia crítica y aparece disgregada u ocasional.

    Es tarea del filosofo elaborar de la manera mas articulad, clara y puntual y autónoma posible si propio pensamiento, también la de enseñar a los “no-filósofos” a rechazar concepciones acogidas supinamente.



    El coraje del filosofo

    La incomoda verdad de Sócrates:

    A partir de Sócrates, la filosofia deja de plantearse cuestiones incomprensibles.Invita a enfrentar con los sentidos y la mente bien abiertos experiencias y problemas por cierto difíciles.

    A diferencia de los maestros de la verdad Sócrates no predica en forma de monologo, verdades que bajan desde el cielo. Expone ideas vivas, que brotan de la interrogación y del dialogo y que se modifican, profundizándose y ramificándose cada vez que se da un paso adelante en dirección de la verdad. Reemplaza las virtudes aristocráticas del mandato y la obediencia, los códigos rígidos, las imposiciones carentes de toda motivación, enseña a reemplazar la dialéctica, la búsqueda común de la verdad. Se proclama maestro de nadie. Interroga a los demás.

    El filósofo comienza a configurarse como un hombre capaz de pronunciar y argumentar verdades desagradables para quien no quiere oírlas.

    Sócrates se propone no abandonar su lugar en la falange de la vida, no repudiar.

    Plantea la cuestión de la responsabilidad de cada uno hacia la propia conciencia, exigiendo del filosofo un coraje indómito para dar testimonio de la verdad ante si mismo y los demás.

    Con la intención de conservar la coherencia personal, el filósofo se convierte en aquel que asume la responsabilidad de las propias convicciones y tal vez por eso es condenado y muerto.



    La filosofía al servicio de la realidad.



    En algunos casos el filósofo queda sencillamente expuesto en ridículo (Ej.: Tales, el episodio del pozo quien quedo absorto en la contemplación de los astros, y cayo dentro de un pozo) es un ejemplo de la incapacidad de un filósofo para adaptarse a la vida cotidiana, para mantener la cabeza sobre la tierra, antes que en el cielo. En realidad no siempre los filósofos se extravían en fútiles abstracciones y abandonan las obligaciones y los esfuerzos de la política. Por el contrario muchos de ellos fueron inflexibles en la decisión de poner en práctica sus enseñanzas.

    Platón: “si consiguiera persuadir a un solo hombre, habría asegurado el cumplimiento de todo bien posible”

    Platón demuestra que el filosofo no se aleja irresponsablemente de la realidad ni de la vida política, no se entretiene con ideales pueriles.

    La imagen del filosofo no es trágica, en tanto la muerte es aceptada por el con serena compostura y su amor o por el saber le procura en vida la mayor felicidad.

    La verdad es preciso buscarla, sobre todo, en su incorporación a los variados aspectos de la realidad.

    Platón afirma que la filosofía, solo luego de una larga frecuentación y convivencia con su contenido se manifiesta en el alma, como una luz que de pronto se enciende a partir de una chispa para luego alimentarse de si misma .Para que dicha iluminación ocurra, la comprensión de los problemas es preparada de antemano mediante un proceso lento y constelado por intentos no logrados.

    La luz que se alimenta por si misma a partir de la chispa inicial impulsa a quien la posee a superar límites considerados como insalvables y a negar las enseñanzas y las tradiciones recibidas.



    Las difíciles relaciones de los filósofos con el poder político y religioso



    Hay un aspecto del mito de la caverna, contenido donde el filosofo, que ha descubierto la verdad, vuelve a bajar a la gruta para anunciar el hallazgo a sus viejos compañeros, aun prisioneros de las apariencias, pero estos no quieren escuchar sus palabras y lo matan. Se trata de un episodio para comprender como la relación entre filosofía, por una parte y religión y política por otra, casi nunca ha resultado idílica. La filosofía, una búsqueda impersonal de la verdad a alcanzar y demostrar en efecto con densos intereses, con astucia, violencias y dogmas.

    Anaxagoras tuvo que exiliarse por sus explicaciones naturalistas de los fenómenos.

    Sócrates condenado a muerte bajo la acusación de corromper a los jóvenes y de negar a los dioses de la ciudad, se lo perseguía porque se lo sospechaba que era el maestro de los jóvenes de tendencia oligárquica o de dudosa moralidad, como Alcibiades.

    Zenón fue capturado de participar en una coyuntura y fue torturado para obligarlo a revelar los nombres de sus compañeros.

    La enemistad de la filosofía y la política y religión impulsa al filosofo a tener cautela al hablar y al escribir. Por esto muchos filósofos fueron inducidos a emplear una “escritura reticente” cuyas intenciones pueden ser interpretadas “entre líneas” solo por quien esta en condiciones de captarlas.

    Hubo quienes arriesgaron sus vidas o se dedicaron a hacer prevalecer sus ideales (Sócrates, platón, seneca, bruno, Marx) y otros fueron mas prudentes como descartes, que avanzo enmascarado o Galileo quien prefirió salvar sus teorías de la censura de la inquisición; o Hegel. Otros asumieron una posición intermediaria.

    El valor del pensamiento filosófico debe ser buscado en las doctrinas y no en las acciones o en las opciones de los simples pensadores. Rousseau, envío a sus propios hijos al orfanato, pero es sobre todo el autor del mas hermoso libro de pedagogía que se haya escrito.



    PREJUICIOS SOBRE LA FILOSOFIA



    Se escucha proclamar la inutilidad y peligrosidad de la filosofia por parte de científicos o técnicos o profesionales.

    Se dice que la filosofía no ha conseguido realizar ningún progreso, no ha logrado acumular conocimiento, ni ha producido sólidas bases para su desarrollo.

    De su tronco han brotado tantas ciencias especificas como las disputas no concluyentes.

    Algunos filósofos han teorizado acerca de la muerte de la filosofía, han presentado a la filosofía como una disciplina siempre al borde de una crisis irreversible, de un suicidio anunciado o como un “saber moribundo”



    ¿Un saber moribundo?



    El primer malentendido es que no puede ser un saber moribundo por el simple hecho de que no siempre ha pretendido ser un saber y luego porque ha interiorizado la muerte desde el comienzo, cuando intento encontrar vías de salida para los dilemas morales que en la tragedia griega quedaban, la filosofía se ha presentado como saber mayéutica, capaz de posibilitar, pero no de generar, conocimientos precisos.

    Luego se desarrollo al “reino de las sombras”, a conceptos que aparecen primero como inconsistentes, pero que sustentan y articulan de manera invisible nuestros modos de ensar, de representar, de imaginar y de sentir. Las ideas son difíciles de captar, no pueden mostrarse fácilmente. Del mismo modo, en su conocimiento abstracto, no puede apelar a algún experimento que no sea metal. Las ideas constituyen una especie de red invisible.

    Para poder contemplar y describir tal invisible mundo de ideas, el filosofo ha debido concentrarse sobre sí mismo, en otras tradiciones de pensamiento no ha renunciado al estudio de la sensibilidad ni por lo general se ha negado a atribuir dignidad teórica intrínseca al mundo de la vida cotidiana.



    La filosofía como medio



    El segundo prejuicio tiene que ver con la “utilidad” de la filosofía. La filosofía es útil porque amplía los horizontes mentales y morales de los individuos, transformándolos. Entre otras cosas, no tendríamos un sentido crítico tan desarrollado, no conoceríamos en la misma medida el empleo de las armas de la racionalidad y de la duda, que nos ayudan a protegernos de los peligros, despeja el camino de las civilizaciones de muchos tropiezos o “problemas”.



    Las tareas de la filosofía



    La filosofía desarrolla su tarea mas importante: rediseña críticamente las variaciones del mapa de sentido, orienta a los individuos con respecto a los continuos cambios de posición de las ideas y los valores, destruye modos de pensar y de representar inadecuados, sectarios o mentirosos.

    La filosofía también se halla obligada a responder a los desafíos mediante las innovaciones y las transformaciones de cuanto ha permanecido irresuelto.



    El trabajoso camino hacia la verdad



    La verdad se encuentra dividida y limitada, y que cada uno solo posee inevitablemente una parte de ella, la historia de la filosofía presenta un lado trágico, bajo forma de una serie de desencuentros y refutaciones reciprocas entre los filósofos.

    La filosofía así, es un ave fénix, ya que siempre renace de sus propias cenizas. El filósofo debe, demostrar la imposibilidad de dar cumplida razón de todo, combatir la presunción, la erudición por si misma y el saber que adopte una autoridad indiscutible. La filosofía no debe renunciar a la búsqueda de la verdad.

    El deseo de alcanzar la verdad, ¿es suficiente para alcanzarla?

    El hecho de que es imposible para el hombre captar de modo adecuado la verdad y que es igualmente imposible no captarla del todo: si uno puede decir algo con respecto a la realidad y si, tomada en su individualidad, esta contribución agrega poco o nada al conocimiento de la verdad, de la unión de todas las individuales contribuciones deriva un resultado considerable.

    La verdad, nunca completa, se encuentra siempre en marcha: revela lo que estamos en condiciones de captar, pero lo hace en un doble sentido: lo descubre y lo vela de nuevo para poder ir mas allá de lo que se ha aprendido.

    El conocimiento de la verdad también apunta a un mas allá de si mismo.

    La búsqueda de lo verdadero es una empresa colectiva, la filosofía debe enfrentarse en forma continua con una realidad en la que estamos incluidos.



    CONVERTIR LA VIDA

    A lo largo del pasado, la filosofía ha procurado transformar la vida de los individuos. La pura contemplación tenía por objetivo el máximo de la felicidad en el marco de una vida deseable. La filosofía tendía pues a, a formar antes que a informar, a cambiar la dirección del alma antes que a aumentar los conocimientos, a cambiar la vida o, al menos, una vida: la propia.

    La búsqueda de la sabiduría y de la felicidad



    Raramente pensamos en cambiar y perfeccionarnos a nosotros mismos o a la sociedad.

    Toda filosofía clásica se orientaba a convertir la vida, a indicar el camino del individuo para lograr la felicidad y la autonomía.

    En una competencia con las ciencias matemáticas y físicas, cuyos merecidos éxitos eran evidentes, la filosofía renuncio a la pretensión de cambiar la vida, al advertir la dificultad de orientarla. Con el advenimiento de la revolución científica moderna solo algunos filósofos, continuaron la coherencia entre la propia doctrina y la propia vida.

    Muchos otros transformaron la filosofía de sabiduría en saber que no tiene otro fin que el ulterior incremento del propio saber.

    El individuo fue entonces tentado a buscar refugio en su propia interioridad, ahuecada para servir como resguardo contra las incertidumbres, las asperezas y los fastidios de la dimensión publica.



    El pensamiento filosófico entre la actualidad e inactualidad.



    La filosofía se enfrenta con la conciencia de los hombres, dispuesta a prestarles su ayuda, para sanar o cicatrizar sus heridas.

    Solo los filósofos mediocres reflejan su propio tiempo, mientras que las grandes filosofías lo vuelven inteligible, tanto a los tiempos siguientes como a los precedentes.

    Las grandes filosofías empujan hacia el fututo antes que hacia el pasado. No existe en las filosofías ningún progreso lineal, sino tan solo una continúa metamorfosis. Tampoco representan la expresión de verdades eternas; son, tanto actuales como inactuales, están dentro y fuera del tiempo. La filosofía tiene mas de dos mil años, pero no los demuestra. Las ideas de los grandes filósofos transponen, los contextos de los que han surgido y a los individuos que las han expresado. La historia de la filosofía constituye una especie de caja de caudales del que extraer dinero líquido, para invertir prudamente en nuevos proyectos, en sugerencias para pensar el propio tiempo, pero no en modelos o formulas bellas y listas para usar.


    Fuente: EPEC.
    Autor del resumen: Mar Vazano.

      Fecha y hora actual: Vie Dic 15, 2017 2:20 am