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    Tres ensayos de una teoría sexual. Freud.

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    Brunn.
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    Tres ensayos de una teoría sexual. Freud.

    Mensaje  Brunn. el Vie Dic 17, 2010 11:04 am

    Tres ensayos de una teoría sexual – S. Freud

    Las aberraciones sexuales

    El hecho de las necesidades sexuales en el hombre y en el animal es expresado en la biología mediante el supuesto de la pulsión sexual, en el hombre es llamada libido.

    Llamamos objeto sexual a la persona de la que parte la atracción sexual y meta sexual a la acción hacia la cual esfuerza la pulsión.

    Desviación respecto al objeto sexual

    La investigación psicoanalítica se opone a separar a los homosexuales como una especie particular de seres humanos. Todos los hombres son capaces de elegir un objeto de su mismo sexo. Lo original a partir de lo cual se desarrollan luego tanto el normal como el invertido es la independencia de la elección del objeto respecto del sexo de este último, la posibilidad abierta de disponer de objetos tanto masculino como femeninos. La conducta sexual DEFINITIVA se decide sólo tras la pubertad. La vigencia de la elección narcisista de objeto y la retención de la importancia erótica de la zona anal aparecen como sus caracteres esenciales. Entre las influencias accidentales sobre la elección de objeto hemos hallado la frustración (el amedrentamiento sexual temprano) y la presencia de ambos miembros de la pareja parental desempeña un importante papel. La falta de un padre fuerte en la infancia favorece la inversión.

    Desviación respecto a la meta sexual

    La unión de los genitales es considerada la meta sexual normal en el coito y lleva al alivio de la tensión sexual, las “aberraciones” han sido caracterizadas como perversiones. Las perversiones son: a) transgresiones anatómicas respecto de la zonas del cuerpo destinadas al a unión sexual o b) demoras en relaciones intermediarias con el objeto sexual.

    SUSTITUTO INAPROPIADO DEL OBJETO SEXUAL. FETICHISMO. El objeto sexual normal es sustituido por otro que guarda relación con él, pero es completamente inapropiado para servir a la meta sexual normal. El sustituto por lo general es una parte del cuerpo muy poco apropiada a un fin sexual o un objeto inanimado que mantiene una relación con la persona sexual, preferiblemente con la sexualidad de esta.

    Cierto grado de fetichismo pertenece al amor normal, en particular a los estadios de enamoramiento en donde la meta sexual normal es inalcanzable o su cumplimiento parece postergado. El caso patológico es cuando el fetiche se desprende de la persona determinada y pasa a ser un objeto sexual por sí mismo.

    Consideraciones generales sobre todas las perversiones

    VARIACIÓN Y ENFERMEDAD. La experiencia cotidiana ha mostrado que la mayoría de estas trasgresiones son un ingrediente de la vida sexual de las personas sanas, quienes las juzgan como a cualquier otra intimidad.

    Cuando las perversiones se alejan tanto de lo normal por su contenido se las declaran patológicas, en particular aquellas que ejecutan operaciones superando la resistencia (lamer excremento, abusar de cadáveres). Podemos encontrar en la perversión un carácter patológico no por el contenido de la meta sexual sino por su proporción respecto de lo normal. Si la perversión no se presenta junto a lo normal y se suplanta a lo normal en todas circunstancias consideramos juzgarlas como patológicas.

    NEUROSIS Y PERVERSIÓN. Los síntomas constituyen la expresión convertida de pulsiones que se designarán perversas. Los síntomas se forman en parte a expensas de una sexualidad anormal.

    Pulsiones parciales y zonas erógenas

    Entendemos por pulsión la agencia representante psíquica de una fuente de estímulos intrasomática en continuo fluir. Lo que distingue una pulsión de otra y la dota de propiedades específicas es su relación con su fuente somática y con su meta. La fuente de la pulsión es un proceso excitador en el interior de un órgano, y su meta inmediata consiste en cancelar ese estímulo de órgano.

    Los órganos del cuerpo brindan excitaciones de dos clases: una de estas la designamos como la específicamente sexual y al órgano afectado como la zona erógena; la zona erógena se comporta como una parte el aparato genital.

    Referencia al infantilismo de la sexualidad

    En las bases de las perversiones hay en todos los casos algo innato, pero algo que es innato en todos los hombres, raíces innatas de la pulsión sexual.

    La sexualidad infantil

    AMNESIA INFANTIL. Forma parte de la opinión popular suponer que la pulsión sexual falta en la infancia y solo despierta en la pubertad.

    Hay una peculiar amnesia que existe en la mayoría de las personas que cubre los primeros años de vida hasta el sexto u octavo año. Se nos informa que en esos años reaccionábamos con vivacidad frente a impresiones, sabíamos exteriorizar dolor y alegría y mostrábamos pasiones que nos agitaban con violencia. Tenemos fundamentos para creer que en ningún otro periodo de la vida la capacidad de reproducción es mayor que en la infancia.

    Esas impresiones que hemos olvidado dejaron las más profundas huellas anémicas y pasaron a ser determinantes para todo nuestro desarrollo posterior. La amnesia infantil es la culpable de que no se haya otorgado valor al periodo infantil en el desarrollo de la vida sexual

    El periodo de latencia sexual de la infancia y sus rupturas

    El neonato trae consigo gérmenes de mociones sexuales que siguen desarrollándose durante cierto lapso, pero después sufren una progresiva sofocación. Parece que siempre hacia el tercer o cuarto año de vida la sexualidad del niño se expresa en una forma asequible a la observación.

    LAS INHIBICIONES SEXUALES. Se tiene la impresión que durante este periodo el niño es civilizado a través de la barreras a la pulsión que pone la educación pero en realidad esto es algo orgánico, fijado hereditariamente; puede producirse sin ayuda de la educación.

    FORMACIÓN REACTIVA Y SUBLIMACIÓN. A expensas de las mociones sexuales infantiles cuyo aflujo no ha cesado ni siquiera en este periodo de latencia, pero cuya energía ha sido desviada del uso sexual a otros fines. Meditante la desviación de las fuerzas pulsionales sexuales de su meta y reorientadas hacia metas nuevas (sublimación) se adquiere poderosos componentes para los logros culturales. Puede arriesgarse una conjetura acerca del mecanismo de sublimación. Las mociones sexuales de estos años infantiles serían en sí perversas, es decir, partirían de zonas erógenas y se sustentarían en pulsiones que dada la dirección del desarrollo del individuo sólo provocarían sensaciones de displacer. Por eso suscitan fuerzas contrarias utilizadas para la sofocación de ese displacer, los ya mencionados diques psíquicos: asco, vergüenza, moral.

    Las exteriorizaciones de la sexualidad infantil.

    EL CHUPETEO. El chupeteo que aparece ya en el lactante, y puede persistir toda la vida, consiste en un contacto de succión con la boca (labios) rítmicamente que no tiene por fin la nutrición sino el placer. No es raro que el chupar se combine con el frotamiento de ciertos lugares sensibles del cuerpo, el pecho, los genitales externos. Por esta vía, muchos niños pasan del chupeteo a la masturbación.

    AUTOEROTISTMO. Destaquemos el hecho de que la pulsión en el infante no está dirigida a otra persona sino que se satisface en el cuerpo propio, es autoerótica. La acción del niño chupeteador se rige por la búsqueda del placer. Su primera actividad, la más importante, es mamar el pecho materno entonces los labios del niño se comportan como una zona erógena y la estimulación por el cálido aflujo de leche fue la causa de la sensación placentera. La sexualidad se apuntala al principio a una función que conserva la vida y solo más tarde se independiza de ella. Cuando se independiza no se sirve de un objeto ajeno para mamar; prefiere una parte de su propia piel porque le resulta más cómodo, porque así se independiza del mundo exterior, al cual aún no puede dominar y se procura así una segunda zona erógena.

    La meta sexual de la sexualidad infantil

    CARACTERES DE LAS ZONAS ERÓGENAS. La zona erógena es un sector de piel o de mucosa en el que estimulaciones de cierta clase provocan una sensación placentera de determinada cualidad. La propiedad erógena puede adherir prominentemente a ciertas partes del cuerpo. Existen zonas erógenas predestinadas, como lo muestra el chupeteo; pero este mismo ejemplo nos enseña también que cualquier otro sector de piel o de mucosa puede prestar los servicios de una zona erógena para lo cual es forzoso que conlleve una cierta aptitud.

    Las exteriorizaciones sexuales masturbatorias.

    ACTIVACIÓN DE LA ZONA ANAL. La zona anal, a semejaza de la zona de los labios, es apta por su posición para proporcionar un apuntalamiento de la sexualidad en otras funciones corporales. Los niños que sacan partido de la estimulabilidad erógena de la zona anal se delatan por el hecho de que retienen las heces hasta que la acumulación de estas provoca fuertes contracciones musculares. El contenido de los intestinos tiene, para el lactante, otros significados; representa el primer “regalo” por medio del cual el pequeño puede expresar su obediencia hacia el medio circundante exteriorizándolo y su desafío, rehusándolo.

    ACTIVACIÓN DE LAS ZONAS GENITALES. Tanto en los varones como en las niñas se relaciona con la micción (glande, clítoris) y en los primeros está dentro un saco de mucosa de manera que no puede faltarle estimulación por secreciones, que son capaces de encender la excitación. Es inevitable que las sensaciones placenteras de estas partes del cuerpo son capaces de proporcionar despierte una necesidad de repetirla.

    La acción que desencadena la satisfacción consiste en un contacto de frotación con la mano o en una presión ejercida por la mano o apretando los muslos. Es preciso indicar tres periodos en la masturbación infantil. El primero corresponde al periodo de lactancia, el segundo al florecimiento de la práctica sexual hacia el cuarto año de vida y solo la tercera responde al onanismo de la pubertad.

    LA SEGUNDA FASE DE LA MASTURBACIÓN INFANTIL. Después del periodo de lactancia, en algún momento de la niñez, por lo común antes del cuarto año la pulsión sexual suele despertar de nuevo en esta zona genital y durar un lapso hasta que una nueva sofocación la detiene. Todos los detalles de esta segunda activación sexual infantil dejan tras sí las más profundas (inconscientes) huellas en la memoria de la persona. Hallamos que este período sexual se ha olvidado y se han desplazados los recuerdos concientes que lo atestiguan.

    RETORNO A LA MASTURBACIÓN DE LA LACTANCIA. La excitación sexual del periodo de lactancia retorna como un estímulo de picazón que reclama una satisfacción onanista o como un proceso de polución que alcanza la satisfacción sin ayuda de ninguna acción. Causas internas y externas son decisivas para la reaparición de la actividad sexual. Como causa externa podemos considerar a la seducción ocurrida en la primera infancia la cual trata al niño como objeto sexual en circunstancias que no pueden menos que provocarle fuerte impresión.

    DISPOSICIÓN PERVERSA POLIMORFA. Es instructivo que bajo la influencia de la seducción el niño pueda convertirse en un perverso polimorfo, siendo descaminado a practicar todas las trasgresiones posibles. Tales trasgresiones tropiezan con escasas resistencias porque no se han erigido todavía los diques anímicos contra los excesos sexuales: la vergüenza, el asco, la moral.

    PULSIONES PARCIALES. Tenemos que admitir que también en la vida sexual infantil muestra componentes que desde el comienzo envuelven a otras personas en calidad de objetos sexuales. De esta índole son las pulsiones de ver, exhibir y de crueldad.

    El niño carece de vergüenza y en ciertos años tempranos muestra placer al desnudarse y exhibir sus genitales. La curiosidad por verlos genitales del otro se hace manifiesto a una edad más avanzada de la niñez. Y con independencia aún mayor respecto de las otras prácticas sexuales ligadas a las zonas erógenas, se desarrollan en el niño los componentes crueles de la pulsión sexual. La crueldad es cosa enteramente natural en el carácter infantil. La capacidad de compadecer se desarrolla relativamente más tarde.

    La investigación sexual infantil

    LA PULSIÓN DE SABER. A la par que la vida sexual del niño alcanza su primer florecimiento, entre los tres y cinco años, se inicia en él también aquella actividad que se adscribe a la pulsión de saber o de investigar. Hemos averiguado que la pulsión de saber de los niños recae en forma insospechadamente precoz y con inesperada intensidad sobre los problemas sexuales, y aun quizás es despertada por estos.

    EL ENIGMA DE LA ESFINGE. Son intereses prácticos los que ponen en marcha la actividad investigadora en el niño. El primer problema que lo ocupa es el enigma ¿de donde vienen los bebes?

    EL COMPLEJO DE CASTRCIÓN Y ENVIDIA DEL PENE. El varoncito se aferra a la convicción de que todos tienen pene y solo la abandona tras serias luchas interiores (complejo de castración). En la niña no genera un rechazo cuando ve los genitales del varón sino que queda presa de la envidia del pene, que culmina con el deseo de querer ser un varón.

    Fases del desarrollo de la organización sexual

    Hemos destacados los siguientes caracteres de la vida sexual infantil: es esencialmente autoerótica y sus pulsiones parciales aspiran a conseguir placer cada una por su cuenta. El punto de llegada es la vida sexual normal del adulto, en ella el placer se ha puesto en servicio de la reproducción y las pulsiones parciales han formado una organización sólida para el logro de la meta sexual en un objeto ajeno.

    ORGANIZACIONES PREGENITALES. Llamaremos pregenitales a la etapa de la vida donde los genitales no han alcanzado aún su poder hegemónico. La primera organización pregenital es la oral; la actividad sexual no se ha separado todavía de la nutrición, el chupeteo es un resto de esta fase. Una segunda fase pregenital es la organización sádico-anal. Aquí ya se ha desplegado la división en opuestos pero todavía no es masculino y femenino sino que es preciso decir activo y pasivo.

    AMBIVALENCIA. Es preciso agregar que a menudo ya en la niñez se consuma una elección de objeto como la que hemos supuesto característica de la fase de desarrollo de la pubertad.

    La metamorfosis de la pubertad

    Con el advenimiento de la pubertad se introducen los cambios que llevan la vida sexual infantil a su conformación normal definitiva. La pulsión sexual era hasta entonces predominantemente autoerótica; ahora halla el objeto sexual. Hasta ese momento actuaba partiendo de pulsiones y zonas erógenas singulares que buscaban placer. Ahora es dada una nueva meta sexual; para alcanzarla todas las pulsiones parciales cooperan, a la par que las zonas erógenas se subordinan al primado de la zona genital.

    El primado de las zonas genitales y el placer previo

    Este aparato debe ser puesto en marcha mediante estímulos; en relación con ello la observación nos enseña que los estímulos pueden alcanzarlo por tres caminos: desde el mundo exterior por excitación erógena, desde el interior del organismo y desde la vida anímica, que a su vez constituye un repositorio de impresiones externas y un receptor de excitaciones internas. Por los tres caminos se provoca un estado de excitación sexual y se da a conocer por dos clases de signos, anímicos y somáticos. El signo anímico consiste en un peculiar sentimiento de tensión.

    LA TENSIÓN SEXUAL. El estado de excitación sexual presenta el carácter de una tensión. Un sentimiento de tensión tiene que conllevar el carácter del displacer, un sentimiento de esa clase entraña el esfuerzo a alterar la situación psíquica. Pero si la tensión del estado de excitación sexual se computa entre los sentimientos de displacer, se tropieza con el hecho de que es experimentada inequívocamente como placentera. Siempre la tensión producida por los procesos sexuales va acompañada de placer.

    Sobre las zonas erógenas recae un papel introductorio para la excitación sexual. El ojo puede ser estimulado por aquella particular cualidad de la excitación cuyo suscitador en el objeto sexual llamamos belleza. Con esta excitación se conecta por un lado un placer y por otro tiene como consecuencia aumentar el estado de excitación sexual que pronto se convierte en el más nítido displacer si no se le permite procurarse un placer ulterior. La excitación sexual reclama mas placer.

    MECANISMO DEL PLACER PREVIO. Las zonas erógenas brindan un cierto monto de placer y de ahí arranca el incremento de tensión.


    Fuente: EPEC.
    Autor del resumen: Bruno Bozzini Funari.

      Fecha y hora actual: Vie Dic 15, 2017 2:15 am